Nuestra Madre, Nuestra Historia

Es innegable la influencia cristiana en el arte español, y cómo el conocimiento de la historia, y de la historia del cristianismo concretamente, es imprescindible, no sólo para entender la obra, sino también para disfrutarla.

Por este motivo comienzo el blog disfrutando de la historia, y por qué no, del papel que jugó España en la historia de la Iglesia, de cómo el pueblo español siglo tras siglo creyó en defender la Inmaculada Concepción de la Virgen María, tan cuestionada por los protestantes en el siglo XVII y es así como en España, como católica, se puso de moda la imagen de la Inmaculada Concepción.
La proliferación de imágenes de la Inmaculada en el arte Barroco español fue un hecho que se puede apreciar en todas las iglesias y, como no, en los museos.

Ya a principios del s. XII comenzaba la discusión por los Santos Padres, San Anselmo de Canterbury y sus discípulos, que defienden la Concepción Inmaculada de la Virgen, frente al cisterciense San Bernardo y sus seguidores.
Con el siglo XIII aparecen las grandes órdenes religiosas de franciscanos y dominicos que van alimentar la controversia.

Otros hitos históricos hasta llegar al dogma de fe, fueron tanto el concilio de Basilea (s. XV), y el de Trento (s. XVI); donde los franciscanos van a mostrar ya una fuerte preocupación por defender el dogma, convirtiéndose en uno de los pilares de la defensa a los largo de toda la Edad Moderna, sumándose más tarde a ella la Orden de San Ignacio.

Así como, la Batalla de Empel, recordada por el ‘Milagro del Empel’.
Este milagro, tuvo lugar durante los días 7 y 8 de diciembre de 1585.
El ejército español, se negó a rendirse y se atrincheró en el monte, mientras el comandante holandés mandó abrir las compuertas y quedaron rodeados por agua. Uno de los soldados del ejército español, mientras cavaba una trinchera, se encontró con una imagen de la Virgen. Una tabla flamenca de la Inmaculada Concepción de María.
Así que improvisaron un altar a la Virgen y se pusieron a rezar toda la noche. A la mañana siguiente, el agua se había congelado y el ejército pudo huir. Los españoles vencieron en Flandes una batalla que parecía perdida. Desde ese año, la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.

Esta festividad de la Inmaculada Concepción se celebra en España desde 1644, cuando oficialmente se empezó a rememorar lo sucedido en Empel y fue declarada como tal por el Vaticano en 1854, cuando Pio IX a través de la carta apostólica ‘Ineffabilis Deus’ declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y en agradecimiento a España por su defensa, la Iglesia otorgó el privilegio a nuestros sacerdotes de vestir casulla azul en la celebración, así como construyó la columna en honor a la Virgen, en la Plaza de España, en Roma.

Celebramos a la Patrona de España, el 8 de diciembre, fecha calculada en base a la celebración 9 meses antes de Su nacimiento, el 8 de septiembre.

La Inmaculada Concepción es una de las imágenes más repetidas de la iconografía popular española.
En un principio, la iconografía de la Inmaculada fue dictada por Francisco Pacheco, representándola a una edad juvenil.
Las fuentes de esta representación son el Cantar de los Cantares y el Apocalipsis.

En un primer momento, la Inmaculada está identificada como la novia del Cantar de los Cantares. Las metáforas bíblicas, popularizadas por las Letanías de la Virgen de Loreto, aparecen a su alrededor: el sol, la luna, la estrella del mar, el jardín cerrado, la fuente, el pozo de agua viva, el cedro del Líbano, el olivo, el lirio, la rosa, el espejo sin mancha, la Torre de David, la Ciudad de Dios, la puerta del cielo.

Otras características de la Inmaculada están tomados del Apocalipsis (cap. 12).
“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, y estaba en cinta y gritaba en su angustia y dolores de parto”.

Se representa siempre vestida con túnica blanca y manto azul, símbolos de pureza y eternidad, coronada con doce estrellas, la media luna y una serpiente a los pies simbolizando su dominio sobre el pecado.

Pero el arte barroco del siglo XVII, tiene el mérito de haber creado el tipo definitivo de la Inmaculada Concepción, rodeada sólo por ángeles y sus pies aplastan la serpiente.
La España mística se apoderó de este tema y le imprimió una marca personal. Tanto es así que no puede pensarse en la Inmaculada Concepción sin nombrar las obras de Zurbarán, Ribera o Murillo.
Tales obras, también nos acercan más a la Virgen, nos invitan a conocerla más y mejor, a preciar el favor con el que contó y a pedirle a la “llena de Gracia” su intercesión.

Ana Cebrián

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