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Siglas del Arte Matrimonial

Más vale siempre si que nunca siempre
Aunque aún sea siempre todavía
Trazar la línea a Dios, entre el centeno
Rozando con el pan de cada día

Ideas como grito enamorado
Monedas como 13 en vez treinta
Ósar besarte a ti en Su presencia
Nadar el manantial de lo sagrado.

Izar, bregar, nadar, bajar la mano
Orar, amar y amar… y ser amado.

Poeta Recién Casado

EL ROSARIO EN EL ARTE

El mes de Octubre es el mes por excelencia del Rosario. Para muchas personas el rezo del Rosario se les hace algo aburrido y tedioso, sin embargo todos los Papas a lo largo de la historia han insistido en su recomendada oración y contemplación. De echo San Juan Pablo II escribió una Carta Apostólica sobre el Santo Rosario (“Rosarium Virginis Mariae, Octubre 2002).

Según la tradición, la Virgen María enseñó a rezar el Rosario a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos. El santo español se encontraba  en el sur de Francia en la cruzada cátara. Un día, en la capilla le suplicó a la Virgen que lo ayudara. La Virgen se le apareció con un rosario y le enseñó a rezarlo. Y le pidió que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchas personas se convertirían. Lo predicó  y con gran éxito consiguió muchas conversiones.

Si hacemos un estudio por los diferentes artistas y museos en el mundo nos encontramos con obras que juntándolas  recrean y nos hacen contemplar y admirar el Rosario completo con imágenes.

En los Misterios Gozosos (que contempla la Anunciación y la infancia de Jesús) podemos rezar ante la obra maestra de “La Anunciación” de Fra Angelico. En los Misterios Dolorosos  (que recorren el camino de la Pasión de Jesús) contemplamos  “La Oración del Huerto” de Francisco Goya o  “Cristo con la cruz a cuestas” de Tiziano. En los Misterios Gloriosos (que nos llevan a la Resurrección del Señor y la Coronación de la Santísima Virgen) no nos podemos olvidar de “La Resurrección” de Tintoretto o de “La Coronación de la Virgen María” de El Greco o “La Ascensión” de Salvador Dalí. Y en los Misterios Luminosos (que recuerdan la Vida Pública de Jesús) nos encontramos con “Las Bodas de Caná” de Bernat Martorell o “El Bautismo del Señor” de Piero della Francesca .

Y es que a lo largo de los años los artistas han sabido plasmar la alegría, el dolor, la gloria y la luz de la vida de Cristo reflejando los Misterios en auténticas obras maestras.

Pero también muchos artistas han intentado plasmar a la Virgen con el Rosario o a grandes santos rezando el Rosario. Pintores de todos los siglos han querido hacer un homenaje a la Virgen,  una de las obras más significativas es el cuadro en óleo sobre lienzo de la “Virgen del Rosario con el Niño” de Bartolomé Esteban Murillo que se encuentra en el Museo del Prado (Madrid). Hoy en día encontramos obras impresionantes como las del artista Raúl Berzosa que tiene un cuadro original y maravilloso de San Juan Pablo II rezando el Rosario.

Por otro lado, cabe resaltar el gran tesoro escultórico que tenemos por toda la geografía española y en el mundo, en especial Europa y América Latina. Podemos contemplar la imagen de la Virgen del Rosario en muchas ocasiones en las procesiones de Semana Santa o fiestas. Entre ellas me gustaría resaltar la talla de la Virgen del Rosario de escultor anónimo del gótico realizada en madera y que podemos observar en la Capilla del Rosario anexa a la Iglesia de Santo Tomé en Cuéllar (Segovia).

Pero no sólo la pintura o la escultura muestran  todo su respeto al Rosario, también el cine.  En mayo se estrenó online la película documental “El poder en mis manos” sobre la fuerza del rezo del Rosario de Goya Producciones. Según explica la productora, la cinta descubre la belleza y la atemporalidad del rezo del Rosario. Su propósito principal es ayudar a comprender el poder del Rosario para revitalizar las sociedades de los países que están en crisis espiritual, e inculcar una respuesta activa a la súplica de oración de la Santísima Madre.

Hay muchos escritores y poetas que dedican sus letras al Rosario y a la Virgen, entre ellos cabe resaltar los poemas de Rafael Mérida Cruz-Lascano. OFS.

Y la música es también otra gran aliada de alabanza al Rosario. A lo largo de los años han surgido muchas canciones o melodías compuestas por grandes artistas o grupos como el álbum de La Hermana Glenda “Orar con María” que tiene una  canción “Letanías” haciendo referencia al Rosario.

Y es que el Rosario es un abanico muy amplio de arte. Encontramos cuadros, poemas, canciones, fotografías, esculturas, mosaicos, películas, retablos e incluso algunos Rosarios (que son verdadera orfebrería y artesanía). Todos ellos son auténticas obras de arte que nos han ido dejando a lo largo de los siglos y que hoy en día nuestros artistas contemporáneos siguen realizando.

El Rosario se contempla y se reza con el arte. Es coger un Rosario (bien de madera, de plástico, de pétalos de rosa, de plata, de metal, de resina…) y todo se vuelve arte si observamos cada Misterio con un cuadro de un artista, recitamos una poesía a la Virgen y rezamos con música de fondo cada Padrenuestro, con sus diez Ave Marías que vuelan llevando hasta el cielo alegrías y peticiones.

El Rosario es arte, arte de contemplación y alabanza a Jesús acompañados por la Virgen María.

Elena Mtz-Acitores

Marketing y Fundraising

“ALLÍ ESTÁS TÚ”

“Nos preguntamos el origen y el sentido de la vida. Él es la vida.”

En esta frase que he puesto en el CD y al final del vídeo, se resumen las fundamentales inquietudes del hombre: de dónde venimos y a dónde vamos, y una respuesta.

Y la respuesta que doy es que Dios es el origen de todo: de la creación en general y de cada ser vivo en particular, incluyendo por supuesto a cada hombre, su criatura más preciada. Y además considero que no nos ha creado y dejado abandonados, sino que nos ha acompañado a lo largo de la historia y nos sigue acompañando a cada uno durante nuestra vida.

¿Cómo? En sus tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y a través de los elementos sencillos que nos rodean: el viento, la tierra, el fuego y el agua.

Estos elementos son alegorías de Dios:

  • Dios Padre Creador, a quien podemos reconocer en todo lo que nos rodea y sobre todo en lo grandioso de la naturaleza.

Y dice el estribillo: ¿Quién eres Tú que creaste el Universo,

la tierra y el mar, las aguas y los vientos?

  • Dios Hijo, a quien reconocemos en la tierra, a través de las parábolas del sembrador, de la higuera, y que se hace presente a través del pan y el vino, frutos de la tierra.

Y dice la canción: Donde la tierra nos da la vida yo quiero estar,

tierra labrada en surcos de paz.

Donde el campo recoge el grano

y el grano tira de la verdad.

Donde la tierra nos la vida yo quiero estar.

Y por supuesto en el agua, símbolo del bautismo. Además Jesús nos dice a través del encuentro con la samaritana que Él es el agua viva, que quien beba de su agua nunca más tendrá sed. Y calmó la tempestad. Y lloró al ver muerto a su amigo Lázaro, y cuando le clavaron la lanza en el costado salió sangre y agua.

Y dice la canción: Donde los mares no tienen olas quiero partir

y a un manantial que calme mi sed.

Donde la lluvia lo limpia todo

y el agua ayuda a revivir.

Besar tus lágrimas lo es todo para mí.

  • Dios Espíritu Santo: Nos llega como un soplo y nos dice el Evangelio que se manifestó como lenguas de fuego encima de los apóstoles.

Y dice la canción: Donde la brisa no tiene prisa quiero sentir

ese suspiro, guiño de tu amor.

Donde el viento acaricia todo

y en el aire suena tu voz.

Donde la brisa no tiene prisa quiero sentir.

Donde el calor nunca se enfría para mí,

el fuego enciende siempre el corazón.

Una paloma me trae tu llama,

deja en mi pecho un gran ardor.

Donde el calor nunca se enfría para mí.

Cuando uno es consciente de que la creación es obra de Dios, no se tiene más remedio que cuidarla y reconocer que en cada brizna de hierba, en cada gota de agua, Él está presente. Así, en cada instante de nuestras vidas nos podemos dar  cuenta de que está a nuestro lado.

Concluye el estribillo: “Donde quiera que yo vaya allí estás tú”.

Y podría decir: donde quiera que yo mire, lo que quiera que yo toque, etc., allí está Él.

César Hidalgo

Cantautor Católico

Ver vídeo AQUÍ: https://www.youtube.com/watch?v=MIeJ_AN8-9Y&ab_channel=C%C3%A9sarHidalgo

ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

ARCÁNGELES  MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

(Poema escrito por Jesús de Torres Cabezudo)

Soñaba bajo el tronco descansando,

no de un olivo sino de una higuera,

mostrando una película, en mensaje,

un tal Natanael, de otra frontera.

Era justo y valiente y compasivo,

siguiendo vericuetos retorcidos,,

hasta encontrar, por obvio, a Jesucristo,

que estaba con los suyos mas queridos.

El Maestro, sonriente y muy agradable,

lo llamó por su nombre y sorprendido,

aquel, le respondió: ¿Tú me conoces?

“Te vi bajo la higuera muy dormido“.

Rabí tu eres el hombre que esperamos,

para ser nuestro Rey en esta tierra

y echar a los Romanos con la fuerza

que traes, como Mesías, para la guerra.

“Pues te digo que apuntes en tu mente,

que verás algún día bajar del cielo,

subir por los caminos de Universo

a Arcángeles y Ángeles, sin velo.

Yo estaré como Dios entre sus alas,

que me sirven de siempre en Infinito,

pues son como un ejército, distinto,

que salvan de Luzbel y del mal rito”

San Miguel es Arcángel poderoso,

que separa del hombre la serpiente,

defendiendo de males y trastornos

a todos los que le aman y consienten.

Rafael, otro Arcángel, bondadoso,

que alivia a los enfermos con sus luces

y acompaña al amigo, en los caminos,

solitarios y oscuros, por si bruces.

Y san Gabriel, de todos conocido,

pues a María anunció su Concepción

y a aquellos que lo aman los protege,

con el fin de obtener su salvación.

Los Ángeles no estan en un Museo,

pues son seres creados. El que pida,

que vengan a su entorno, con creencia

sentirá su poder en esta vida.

“Con un par de besos bastaría”

“Con un par de besos bastaría”

Vivir sin amor es girar la noria y no hallar un rincón en el paisaje para un par de besos. Un par de besos, por favor, mendigamos. Si uno se pasa la vida sin amor puede prepararse a vivir aburrido toda la eternidad. ¡Qué domingo largo sin que transcurra un ánima debajo del balcón! Como está todo titirimundi por acá sin cánticos ni bendiciones no saldremos de éstas nunca si no se le pone remedio: aquí nos tienes, Dios nuestro, ante tu puerta de par en par. ¿De qué nos servirán entonces tantos ires y venires de acá para allá si resulta que no hemos repartido por doquier cachejos de amor? Únicamente queda cuanto hemos amado: aquí nos tienes, Señor. Están, mirándonos, no de reojo sino de hito en hito, las madres. Ellas, sí; ellas nos avisaron. Nos lo repetían por activa y por pasiva cuando al toque de las campanas del pueblo, a las doce en punto del mediodía, regresábamos gloriosos a casa: besad el pan, hijos, siempre que se caiga de la mesa. No lo pongáis sobre el tapete boca abajo. Sufre Dios si se pone así. Ahora, al cabo de introducirnos en la región de la conciencia con devoción y respeto estamos al fin casi delante de Dios, o enfrente de la visión infinita de la ciudad. No hay por qué repetir que se atisba desde lo alto del lugar el secreto de las intenciones de aquellos niños perennes que todavía somos. Desde los paredones encalados de la ermita en los que nos apoyamos se adivinan los entresijos ocultos de las habitaciones, desvanes, patios y comedores de las pequeñas casas de adobe arracimadas en la ladera del lugar.

Lo que interesa es descubrir si hemos amado o no. Cuando llegamos de lejanos viajes a casa algo lerdos, cómo no, y desasistidos, curiosos y hambrientos de novedades, estamos anhelando ya la resurrección. A los niños otros de estos lustros, finales, sentaditos ahí en sus pupitres, mientras nieva por las callejuelas del pueblo les decimos que el mundo que viene será un universo de amor o no será nada. Cada día, en efecto, nos vamos introduciendo alma adelante: ¿no os enteráis que cada minuto que transcurre nos sobra más la ropa y nos sobran más las palabras?

Aquella tarde de oro, sentados sobre una piedra en la motilla, sentimos algo parecido a una revelación. Dios estaba de nuestra parte; Dios había tomado partido por los niños solos. Aquellos niños solos nos introdujimos por los campos del corazón a ver si por fin ocurría que alguien nos mira a la cara directamente y, sonriendo, nos concede patente de corso para caminar sobre la anchura y después franquear, victoriosos, las murallas de la ciudad.

Hombre, a ti no te sobran palabras; pero a mí sí que me sobra ropa y lo cierto y verdad es que tengo miedo. Me entran unas irresistibles ganas de llorar; llorar por el amor perdido, por los años de juventud perdidos, por la forma de quedárseme mirando el personal. Por la Puerta de Oriente llegamos a la cumbre de la crestería a mitad entre cielo y tierra. Allá abajo, por calles y placetas, deambula aún la inocencia. Lo estamos viendo en el espejo de los recuerdos. Mientras, tras las ventanas, llueve mansa y melancólicamente. A base de darle vueltas a la rueda del tiempo, hemos experimentado que el subsuelo de nuestro ser nosotros mismos tan malo no es. Un día de estos, mucho no ha de tardar, vendrá el Señor Dios a decirnos algo parecido a esto: ea, ya es hora; dejadme que os dé la mano, os voy a presentar unos a otros para que os repartáis mutuamente el corazón y las estrellas.

Algo más de corazón y un buen puñadillo de estrellas le vendría estupendamente al personal que transita con excesiva rapidez por la Plaza Mayor: tú, mujer, no tengas miedo, no tienes por qué tenerlo. ¿Te das cuenta? Miro tus ojos y ¿sabes lo que veo dentro de ellos? Una niña, un pequeño ser fragilísimo nada más, sacramento del mundo, pronóstico del cielo. ¿El mar? Todas las madres del pueblo, ¿sabes?, se han puesto de acuerdo para llenar de guirnaldas las orillas, colgar colchas de raso en las ventanas de las tabernas del puerto. Gloria al Señor, gloria al Señor, hija.

Sobre personas y cosas llueve y llueve.

Valentín Arteaga

“Elogio de la sonrisa”

foto blog 28-07

La risa es muy saludable. Ilumina desde adentro el rostro de los hombres. Y embellece. El rostro de los hombres embellecido por la luz de la risa manifiesta sentimientos nobles e ínitimos. Descubre y pone delante del diálogo y la convivencia que el ser humano ha caminado mucho hacia arriba desde las oscuras regiones de lo simplemente instintivo. Los humanos nos debemos unos a otros la cortesía de reírnos y sonreírnos, dignísima muestra de la profunda y auténtica solidaridad que nos corresponde cuidar y atender.

Cuando nos reímos unos con otros o nos sonreímos unos a otros nos estamos ofreciendo mutuamente, cálidamente, un lenguaje hecho de palabras no dichas, mas pronunciadas, eso sí, con el corazón. La risa, la sonrisa, sobre todo, es el vocabulario del corazón. Una forma de gramática elemental que posee matices espirituales insondables. Si nos riéramos más seríamos mejores. La sonrisa, granito de trigo de la mies madura y prieta de la risa, es como comenzar a partir el pan que, sin darnos cuenta, nos suplicamos mutuamente los humanos en el instante mismo en que se produce cualquier encuentro nuestro. Somo seres para el encuentro y la relación.

Hay veces que no se dan el encuentro y la relación debido precisamente a la falta de esa tarjeta de presentación amable de la sonrisa, que franquea exquisitamente la entrada en el ámbito del otro. Lo propio del hombre es desbloquear su interior. Habituarse a no sonreír es irse cerrando cada vez más a cal y canto en nuestras mazmorras interiores. Los presidiarios de sí mismos no pueden sonreír ni, menos aún, soltar libremente la carcajada que resuena como un batir de palmas de las manos del alma. Ésta asoma sus pálpitos entre las luces de la sonrisa y se desglosa, numerosa y vivaz, en el vuelo siempre agradable y agradecido de la carcajada benéfica y musical. Un ser humano sonríe y por la ventanita de los ojos se introduce en las habitaciones del resplandor entero de la creación. Por la risa o la sonrisa del hombre transparece y se humaniza el paisaje. El paisaje –escribía Azorín– somos nosotros mismos. Cómo, estando el día tan generalmente traslúcido, y siendo la tierra tan hermosa, es posible hacer mal a nadie. Es una contraindicación, un camino al revés, un ponerse a andar fuera del círculo del horizonte, un dirigirse a trasmano a las regiones de nadie o derribar de un duro manotazo las señales del tú.

Un niño, por ejemplo, sonríe en cualquier parte del mundo y éste comienza a poder ser más habitable, escarba en los manantiales de la ternura del corazón de quienes lo contemplan milagrosamente. Una mujer, también por ejemplo, deja escapar de sí misma el torrentillo de su risa y parece que una llovizna rápida de claridad nos está mojando de repente nuestros interiores más propios.

Reír es decididamente bueno y hasta incluso necesario. Como cuando se pasa una gamuza húmeda de claridad por los cristales sucios de las ventanas de la intimidad. Por el contrario, el gesto desabrido, la mueca hosca, la dureza del rostro, los labios apretados, la mirada hostil, la displicencia de las maneras, la altanería y la seriedad pétrea del talante llevan dentro de sí mucha ruptura y carencia de proximidad. Deberíamos aprender a reír y, todavía más, a sonreír. Quien así lo hace ha aprendido lo más importante de la vida, que en sí misma es un quehacer prodigioso de amor. Quien no lo logra es casi seguro que se echará un día por sendas de perdición e intolerancia.

Lo primero, para no consentir llegar a ello, es ejercitar el ensayo de reírse uno de sí mismo. Una cierta dosis de buen humor y saludable ironía personales, nos hace falta a todos muchísimo. El no tomarse excesivamente en serio a sí propio es prueba de gran sabiduría y humildad. La humildad es alegre, pues posee el don de colocar a las personas y sus asuntos en el orden justo. Las depresiones y los desánimos son, hablando en general, síntoma de desarreglos personales, prueba más que clara de que no se ha aprendido aún a burlarse cariñosamente de sí mismo con la primera mirada al espejo de la mañana: “¡Bobo!”.

Lo segundo, estar persuadidos que hay actitudes alrededor nuestro que efectivamente son de risa. Lo ridículo de ciertas solemnidades que no tienen ni ton ni son, algunas críticas, bastantes hipocresías sociales, esos discursos fatuos, muchas declaraciones, cantidad de mentiras… Ante todo esto conviene reírse. La risa, si se sabe aplicar como corresponde y cuando corresponde, es una excelente terapia, un buen salvaconducto, un aval de libertad que nos concede entrada en un mundo que relativiza absolutos.

Por último, no se olvide que la risa, la sonrisa, sobre todo, se requieren sobremanera en el momento de revestirnos el traje de fiesta. La existencia entre los humanos o es festiva o no es existencia. Asistir a una fiesta con cara de perro es algo que jamás debe hacerse: Nos sacarán de la sala y nos echarán al abismo y allí será el llanto y el rechinar de dientes. Lo expresa tajantemente el evangelio, que es el mejor manual de alegría conocido.

Valentín Arteaga,

“La fotografía y el verano”

foto blog 21-07

El verano parece que va unido al hecho fotográfico. Básicamente para tener recuerdo gráfico de momentos, lugares . Los mas jóvenes del lugar han perdido la experiencia de tener que esperar días, sino semanas y quizás algún mes para poder ver esas fotos que se hicieron en esos momentos, lugares. Por el simple hecho de que había que revelar el carrete. Y cuanto daba de si un carrete de 36 exposiciones. A la vuelta de las vacaciones nos podíamos encontrar con que entre esas 36 fotos había un cumpleaños, el verano en Torrevieja, o las de ese domingo que montamos en las barcas de El Retiro. Se volvían a vivir esos momentos, con la alegría que daba el tiempo pasado, e incluso, rememorando algo olvidado.  Realmente esa espera y las pocas fotos hechas marcaban el recuerdo para siempre. En mi juventud, la afición a la fotografía hacía que el verano fuese el momento de desarrollar, de poner en práctica lo visto durante el invierno en aquellas revistas de tema fotográfico francesas e inglesas. Y el limite era un carrete de 35mm, o excepcionalmente dos, o sea, 36 o 72 disparos. Era una cuestión de economía. Pero también de práctica, no tenía sentido disparar mucho sobre un motivo.

Esto contado es el pasado, que alguno recordará y otro no lo habrá vivido. Y la causa, ya sabéis cual es, la tecnológia. Primero con la aparición de las cámaras digitales, y mas determinante, la aparición de los teléfonos móviles con pantalla y cámara.                           En el primer caso, las cámaras digitales, y a nivel profesional, el cambio ha sido muy fructífero. Sobre todo en la gestión de los trabajos. Ver al momento lo que estás haciendo, antes se disparaba una placa polaroid para ver mas o menos por donde se iba; la rapidez, pues no es necesario visitar un laboratorio para revelar las diapositivas; y los ajustes de postproducción, había un proceso llamado “dye transfer” para hacer montajes, que aquí no se hacía y había que mandar a Londres y costaba mas de cien mil pesetas. Ahora con Photoshop se puede hacer cualquier cosa.

De aquellas vacaciones, en las que usaba un carrete o dos, a las vacaciones en las que uso una cámara digital o un Smartphone, ¿Qué diferencias hay?                                                       Me da la sensación que el valor del recuerdo va relacionado con la facilidad o no de plasmarlo de una manera u otra. La explicación a esto es sencilla. De una experiencia predigital podremos tener una fotografía en papel que tendrá valor por el hecho fotografiado y por su singularidad, posiblemente sea el único testimonio visual.                   La masificación de hechos fotografiados y que se quedan en los discos duros del móvil o del ordenador hace que pierdan interés, y ninguna imagen, posiblemente, adquiera la propiedad de la singularidad.                                                                                                         En casa el fotógrafo soy yo, pero es mi mujer la que gestiona estas imágenes actuales para que adquieran la virtud de lo singular. Y es tan sencillo como sumar lo digital de la toma con lo analógico de la impresión de la foto en papel. Ella monta albunes con una selección concreta de nuestras peripecias vitales. Es una manera de mantener el valor del recuerdo con la foto en papel.

Como fotógrafo ¿Cómo he vivido mis vacaciones?                                                                         Os contaré las de la etapa digital. Mi planteamiento es divertirme, pero no ensimismarme, con las ganas de hacer fotos. Al principio con cámara réflex digital y uno o dos objetivos, básicamente para no cargarme de peso. Y con la mente, y el ojo atento a ver algo con sustancia para disparar.                                                                                                 En los últimos años dejé cámara , y me pasé al Smartphone. Simple, cómodo, rápido, y listo en el bolsillo de mi pantalón. Eso si, con la misma actitud que con la réflex, atento a lo singular para fotografiarlo.                                                                                                             Este uso de móvil como cámara va unido al uso de la sala de exposiciones virtual que es Instagram (soy “maragatogato”en instagram). Me gusta compartir esas imágenes con las que disfruto, desde el disparo a la edición (utilizo la App Snapseed como editor). Las fotos adquieren vida cuando alguien las ve. Escondidas en un disco duro están muertas.   Mi filosofía es, que tanto la foto familiar como la artística, sirvan para disfrutar, para compartir lo  vivido.

Isaac Abad, fotógrafo.

“Los eventos y el verano”

FOTO BLOG 14-07

Creo que no cabe mencionar que estamos ya en pleno veranito. Un verano algo extraño, de eso no nos cabe duda y un verano el cual ha empezado, así como con tantas incertidumbres sobre cómo se iba a desarrollar como con tantas ganas de hacer todas las cosas que no hemos podido hacer durante el duro tiempo de confinamiento.

A Dios gracias que el estado de alarma ya parece haber puesto fin a todas las restricciones a las que, por seguridad, nos hemos visto sometidos y nos hemos visto necesitados de realizar. Cierto es que la precaución nunca la podemos dejar de mano y que nos tenemos que adaptar a esta “nueva normalidad” con las medidas impuestas necesarias. Pero esto último no da lugar a que no podamos disfrutar del verano con todos los eventos que ofrece y que nos invita esta estación del año tan preferida por la mayoría de todos nosotros. Es por ello por lo que pienso que no puede venir nada mal el hablar de todos los eventos y actos a los que, este verano podemos asistir.

Se o me puedo suponer, al menos es lo que me pasa a mí, que en cuanto mencionamos la palabra verano ligada a la palabra plan, lo primero que se asoma por la mente es playa, piscina, terracitas y cañas. Aunque a parte del disfrute de las largas jornadas de sol, de la playa y de la piscina con amigos y familiares y de las quedadas a media tarde, cuando el sol empieza a despedirse de nosotros para dar lugar a la noche, en las terracitas tomando unas cañas acompañadas de la compañía de nuestros amigos también hay muchos más planes que nos ofrece esta estación. Así como por ejemplo son los cines de verano, un plan divertido y ameno para disfrutar de las cálidas noches de verano.

En este mes de julio en Los Jerónimos, los viernes 17, 24 y 31 a las 21.30 podemos disfrutar de las siguientes películas “Abuelos”, “Un corazón extraordinario” y “El vendedor de sueños”. Aquí a continuación os especifico los días que tendrán lugar a cada una de las películas mencionadas.

El viernes 17 podemos disfrutar de la película “Abuelos”, el viernes 24 la película de la cual podremos disfrutar res la de “Un corazón extraordinario” y el viernes 31 de julio se podrá ir a ver la película “El vendedor de sueños.”

Aunque nos parezca mentira por las circunstancias vividas y por lo recientemente sucedido por el COVID-19, finalmente se nos ha dado la oportunidad de poder disfrutar también al aire libre de conciertos, así como por ejemplo el concierto de Jazz en el Palacio Real en los Jardines del Campo del Moro.

El próximo evento que se me esta ocurriendo comentaros, sé que es más de invierno pero que para el verano no es para nada un mal plan y es el de ir de Museos, los cuales reabrieon sus puertas el 09 de junio y lo hicieron con las estrictas medidas de seguridad e higiene necesarias. Dado que estamos en el mes de julio, lo podemos aprovechar para ello ya que durante este mes la entrada es 100% gratuita.

Y para los amantes de la artesanía, que también es un arte, regresa con todas las ganas del mundo y cumpliendo al cien por cien con todas las medidas de seguridad establecidas, el mercado de artesanía que tiene lugar a pie de calle en la Plaza de Ópera. Mercado que cita todos los sábados de 11.00 a 21.30 a todos los amantes del producto artesanal.

¿Verdad que con toda esta lista de planes hay más motivos aún por los que salir de casa y organizar muchas más quedadas? Si es que es lo que tiene el verano, que nos invita a deleitar del buen tiempo que nos regala esta temporada del año tanto de día como de noche y tanto con planes al aire libre como con planes extraordinarios acompañados y rodeados siempre de nuestros seres más entrañables y queridos.

Eva Sena,

“El verano y la pintura”

foto blog 07-07

El verano es una época del año que, desde un punto de vista humano, despierta en nosotros recuerdos y emociones y frecuentemente lo asociamos a estados de ánimo: alegría, vitalidad, jovialidad… Para un niño puede significar la llegada de las vacaciones, un día en el parque de atracciones y tiempo libre para estar con los amigos y jugar. Para un adulto puede significar disfrutar de más tiempo con la familia, días más largos, buen tiempo y nuevas actividades.

Los artistas empleamos un código específico para expresar nuestros sentimientos y emociones.

Del mismo modo que el escritor se sirve de la lengua para crear mundos y realidades nuevas, los pintores empleamos los elementos plásticos propios de la pintura con el mismo fin. Creamos nuevas realidades a través del color, la forma, la textura, la composición. Son muchos los pintores que se han inspirado en el verano y han filtrado la belleza de esa realidad a través de su ser, para regalarnos una nueva creación. El paisaje en verano tiene un gran poder evocador: el mar y los grandes espacios abiertos nos sugieren inmensidad y libertad y la luz tiñe campos mediterráneos de amarillo y naranja. La fuerza del rojo, los tonos alegres y luminosos, el color albero y azules que verdean… Mi selección de obras veraniegas incluiría “El Velero” de Edward Hopper; “Niños en la playa”, de Sorolla y los campos de trigo amarillos de Van Gogh.

A mí, el verano me recuerda a un mar en calma, me recuerda al paisaje mediterráneo, con un sol abrasador y me recuerda a los niños despidiéndose de su profesor, el último día de clase. Siempre me gustó la forma de tratar el color de los impresionistas y después, la fuerza de los fauvistas, con sus tonos puros. Me emocionan los tonos cálidos, como el amarillo, el color albero y los naranjas y en mis comienzos, me sedujo la obra de los impresionistas, su manejo del color y después la fuerza de los fauvistas, con sus tonos puros. Siempre ha sido el verano una época del año especial para mí, por el optimismo y la fuerza vital que desprende y ahora creo que está todo conectado y que hay un hilo conductor en parte de mi obra entre esos tonos, los temas tratados y la época estival: tanto en mi obra figurativa como en la abstracta, se observa un intenso cromatismo, así como fuertes contrastes: dinamismo y quietud, luces y sombras, tonos fríos y otros cálidos que envuelven.

Hay también un verano de la vida: si la primavera representa el nacimiento y la niñez, el verano de la vida es la plenitud física y emocional, la madurez, el vigor, la fuerza y la alegría de vivir, que precede al otoño de la vida, que asociamos al declive y la vejez. Del mismo modo, en la fe, tenemos una primavera que podemos asociar a nuestra conversión como nuestro primer amor, pero hay diferencia entre el plano espiritual en el hombre y el físico y el intelectual: el espiritual es el único que siempre puede mejorar, mientras que el físico y el intelectual se verán inevitablemente afectados por el paso del tiempo: nuestra fe y nuestra vida espiritual pueden crecer siempre; por tanto, siempre es o puede ser primavera o verano en nuestra fe y por eso , la fe o lo relativo a ella , suele estar representado en pintura con tonos alegres, vivos y luminosos. Recuerdo ahora “La Anunciación” de Fra Angelico.

El verano, cada año, nos interpela, porque, como dijo don Luigi Giussani, y cito textualmente:

“Lo que de verdad quiere una persona, sea joven o adulta, se comprende no por cómo trabaja o estudia – que es lo que está obligada a hacer -, no cuando se mueve determinada por conveniencias o deberes sociales, sino por cómo emplea su tiempo libre.”

Embellecer y humanizar la pequeña parcela de mi mundo, en la que me toque estar, se me ocurre que es una forma fantástica de emplearlo.

Javier González, profesor de lengua y literatura y pintor.

“El arte de la amistad”

foto blog 30-06

Vivimos en un mundo que está falto de amistad. Estamos tan ocupados, vamos siempre tan deprisa que al final nos olvidamos de lo esencial. La eficacia, la inmediatez, que son el ruido de nuestra vida se están comiendo las cosas más importantes, entre ellas, la amistad. Ya no “perdemos” el tiempo con los amigos, no conversamos, no dialogamos. Quizás por eso cada vez tenemos más conocidos y menos amigos.

Sin embargo a los largo de la historia los Libros Sagrados, filósofos y poetas, Santos y ensayistas, nos hablan de amistad.

El filósofo griego Sócrates aseguraba que prefería un amigo a todos los tesoros del rey Darío.

¿Qué es la amistad? La amistad es un afecto entre personas, recíproco y desinteresado, que nace de la mutua simpatía y estima, y se fortalece con el trato.

Para el poeta latino Horacio un amigo era la mitad de su alma.

La amistad es verdadera cuando se da una comunicación profunda entre las personas; cuando se busca el bien para el otro; cuando te importa la vida del otro y deseas lo mejor para él.

 El respeto a libertad del otro, a sus tiempos, a sus opiniones, a su manera de ser y actuar es uno de los pilares fundamentales de la amistad. Es un respeto que da pie a la sinceridad y la confianza mutua.

Por eso San Agustín no vacilaba en afirmar que lo único que nos puede consolar en esta sociedad humana tan llena de trabajos y errores es la fe no fingida y el amor que se profesan unos a otros los verdaderos amigos.

La amistad se cultiva  con el trato asiduo, la lealtad, la solidaridad, el compromiso y el interés recíproco por el bien del otro. La esencia de la amistad es el compartir.

Aunque no solamente surge con quienes tenemos más afinidades en cuanto a gustos e intereses, o con quienes tenemos más parecido, sino que puede aparecer entre personas muy dispares.

De hecho, a veces ese es un factor que fortalece la amistad, pues una buena amistad complementa y enriquece a la persona, no solo en el intercambio de ideas, información y sentimientos, sino también en el hecho de compartir los buenos y malos momentos de la vida.

Aristóteles, padre de la filosofía occidental, tenía un alto concepto de la amistad, tanto, que la consideraba una de las necesidades más importantes de la vida.

Siendo la amistad tan loada, estando tan valorada, hasta el punto de considerarla la necesidad más importante de la vida, ¿Qué nos está fallando para estar viviendo en un mundo tan falto de amistad?

Sobre esto nos puede dar una luz el ensayista español Ortega y Gasset cuando escribía que una amistad delicadamente cincelada, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo.

 Y es que la amistad no sólo es una obra de arte, sino que es un arte en sí. El arte de la amistad.

Un arte en el que entra en juego la dedicación, el tiempo, la creatividad, el ingenio, la honestidad… Es arte y como tal tiene deferentes disciplinas. Entendiendo como disciplina el conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado ¿Cuáles serían las disciplinas que se deben cuidad en el arte de la amistad?

En su libro “Razones para el amor”, Martín Descalzo analiza seis pilares que sostienen la verdadera amistad. Estos seis pilares bien podrían ser esas disciplinas a cultivar del arte de la amistad.

La primera es el respeto a lo que el amigo es y como el amigo es.

En segundo lugar la franqueza, que está a media distancia entre la simple confianza y el absurdo descaro. Franqueza como confidencia o intimidad espiritual compartida.

En tercer lugar la generosidad como don de si, no como comprar al amigo con regalos.

La aceptación de los fallos iría en cuarto lugar.

Seguida de la imaginación, para superar el aburrimiento y hacer fecunda la amistad.

Y en sexto lugar la apertura.

Sin duda seis disciplinas que ejercitar si queremos “cincelar y cuidar como si fuera una obra de arte” nuestras amistades verdaderas.

Quisiera acabar este blog con algo que nos dice Dios a través de las Sagradas Escrituras, en las que encontramos numerosas citas que nos hablan sobre la amistad. Entre ellas ésta del Eclesiastés: “El amigo fiel es seguro refugio, el que lo encuentra ha encontrado un tesoro”.

María Diufaín,

Artista plástico